jueves, 20 de agosto de 2009

Crónica de un suicidio fallido...

Ya estaba decidida, nada le importaba ya... sabía que no había mañana para ella, por eso cuando escuchó el sonido del tren que arribaba a la estación, solo cerró los ojos, respiro hondo por que sabía que era de las últimas veces que respiraba y sin más se aventó.
Al momento de caer, las piedras laceraron sus manos y sus rodillas, pero sabía que ese dolor era nada comparado con lo que venía, y esperó con los ojos aún apretados hasta que pasó lo que a ella le pareció una eternidad.
Según había escuchado muchas veces, cuando la vida corre peligro, el transcurso de la misma pasa como una pelicula ante tus ojos, así que ella pensó que el golpe, aunque pronto, tardaría lo suficiente para que ella viera su vida pasar ante ella, pero no pasaba una cosa ni la otra, así que abrió un ojo... el tren estaba detenido a pocos centimetros de ella, un mal cálculo la había hecho arrojarse a las vías del metro hasta la parte delantera del andén.
Entonces comprendió la estupidez que estuvo a punto de cometer, y hasta ese momento comenzó a escuchar las voces que le gritaban: ¡¿Qué estás haciendo niña estúpida?! y otra más, ¡salte de ahí pendeja!... con los ojos llorosos se dijo a sí misma que no valia tanto la pena que no le hubieran dado permiso de ir al concierto de su cantante favorito, que en adelante tendría más y tal vez mejores oportunidades de asistir a ese y a muchos conciertos más... se levantó, vió sus rodillas sangrantes y dió un paso hacia delante, se pisó una agujeta y cayó de frente, su mano derecha cayó justo en el riel que conduce la energía eléctrica que hace funcionar al metro...

miércoles, 12 de agosto de 2009

Priceless...

10 tacos de suadero............ $70.00
1 "coca" grande.................... $20.00
1 kilo de tunas como postre $10.00

Que tu madre, que te está haciendo compañía viendo Dr. House diga: ¡¡¿qué se cree, pinche rengo pendejo?!!

No tiene precio

lunes, 10 de agosto de 2009

Hoy traigo...

Hoy amanecí con una media sonrisa en la cara, que ni a mentadas de madre se me quitan.

martes, 4 de agosto de 2009

Pinches escuincles irresponsables... pero no puedo dejar de reir, jajajaja

Ayer, cuando llegué a mi rancho estaba un chipi chipi chingaquedito, ósea, molesto como la chingada, y ya he dicho anteriormente que aunque sí me gusta mojarme chido cuando llueve, cuando nomás está chispeando hasta me emputa... total que para evitarme un rato molesto, preferí subirme a una de las combis que suben por la casa... para empezar, esos cabrones no se arrancan si no tienen por lo menos 8 pasajeros, entonces, en lo que llegaban, pues ahí estuve un rato, cuando al fin nos fuimos, el pinche escuincle ese, porque creo que no había dicho que el conductor de esa chingadera eras un puto escuincle de no más de 16 años... tomó la ruta más larga... total que ahí vamos... y en una de las subidas que hay en esa ruta la chingadera nomás no subía, total que a las veintemil lo logró y bueno, ps la gente comenzó a bajar... como ya dije, la ruta que tomó era la más larga, para mí, así que al final ahí estaba yo solo, sentado, esperando llegar, pero en el camino, este pinche escuincle "padroteando", subió a dos niñas como de su edad, debo mencionar que una de ellas estaba bastante "desarrolladita" (pero no soy pedófilo ehhh... EHHH) y ps ahí íbamos, yo leyendo y ellos echando el desmadre, lo cual me parece totalmente correcto y lógico, pero en una de esas, este cabrón chamaco dió una vuelta muy cerrada y como me tuve que agarrar para no ladearme, levanté la vista del libro al tiempo que veía cómo la portezuela del lado del copiloto se abría de madrazo y enseguida escuché un pinche gritote, seguido de otro grito, igual de fuerte, pero distinto, el primer grito sonaba a sorpresa, el segundo sonó a puritito miedo, el amarrón de la combi y al ver el cuerpo de la pinche escuincla rodando a un costado, sentí una descarga de adrenalina bien cabrona...
Los tres nos bajamos en putiza a ver qué pedo... la niña (era la más "desarrolladita") estaba tirada boca arriba, llorando, pálida como la chingada... bueno, más bien no, no estaba pálida como la chingada, estaba bien pinche pálida, lo digo porque el que sí estaba pálido como la chingada era el pinche escuincle conductor... la otra amiga la abrazó preguntando casi a gritos qué le pasaba, diciendole que le contestara, el morro-conductor-irresponsable solo decía, ¿estás bien? ¿estás bien? ¿estás bien?... yo buscaba y buscaba, indicios de sangre, un miembro en una posición que sugiriera alguna fractura o algo antes de espantarme y gritar histérico... pero nada... al final, la niña dejó de llorar y dijo que estaba bien, que solo le dolía... y la amiga preguntaba ¿dónde te duele? ¿te ayudo a parar?, y ella decía, no, esperate, es que me duele mucho... y la otra preguntaba ¿dónde? ¿la pierna? y la otra negaba con la cabeza... hasta que un foquito se le prendió a la amiga ilesa y le dijo ¿te duelen las nalgas? y la caída contestó que si entre una sonrisa y llanto... los tres nos cagamos de risa... La ayudamos a levantarse y se subió nuevamente, escuché que el conductor-irresponsable-niño-pendejo le decía a modo de broma... ponle el seguro, no te vayas a salir... otra carcajada... aunque creo que esa última solo fue mía...