lunes, 26 de abril de 2010

Hablando de Amigos...

Siempre he sostenido que la amistad es y debería ser algo sagrado. ¿Suena mamón? Lo es.


Es costumbre muy arraigada el decirle "amigo" a cualquier hijo de vecino que nos habla, o con quien compartimos algo de nuestro tiempo. Pero no sobra decir que eso, al menos para mi, no es amistad. Más bien se me hace como el tipo de declaraciones que se hacen para cubrir una necesidad, que en este caso es la necesidad de no sentirse solos.


Conozco muchas personas que presumen y sabrosean de la cantidad de amigos que tienen, ya saben, de esos que dicen: YO, ósea, yo ¿ehh? no creas que tú o la gente con la que te juntas, no, YO tengo chingomil amigos y amigas... lo cual me hace sentir que en realidad están solitos, solitos.

Sin duda, todos tenemos conocidos, de la escuela, del trabajo, de la cuadra e incluso nos llevamos muy bien con ellos, entonces ¿qué es lo que hace amigo a un amigo?


Cayendo un poco en el sabrosismo, declaro ahora que un amigo tiene la misma importancia, incluso a veces más, que un familiar. Casos hay muchos donde compartimos más con los amigos que con la familia.
Finalmente, y esto es lo que en realidad importa, justo en este momento declaro que la intención es que este post sirva como presentación de los siguientes 3. Escribiré un post para cada uno de mis amigos, que solo llegan a contabilizar 3. Cierto, hay otro... pero a él no lo puedo meter en esta categoría... Es amigo, maestro y un chingo de cosas que ni siquiera se pueden conceptuar. Cuando pensé en qué escribir acerca de él, la pregunta inevitable fue: "¿Cómo describir el hecho de que este guey poco a poco se va volviendo loco?"

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