lunes, 21 de agosto de 2006

Ya es lunes, y hay que trabajar.

Chale, eso de tener, no solo la responsabilidad, sino la obligación de vender la fuerza laboral a cambio de unos cuantos pesos, que nos ayuden a subsistir en este pinche mundo, como que no es tán chido.

A veces me pregunto porqué no nací en el seno de una familia adinerada, o porqué no ha sucedido eso que he soñado tantas veces mientras camino con dirección al metro, que de repente un carro doblara la esquina y arrojara por la ventanilla una mochila llena de dinero, mientras aceleran su huída, pues la policía les está pisando ya los talones. Yo tomo la mochila y antes de revisar su contenido, me la coloco en el brazo y camino muy naturalmente, ¿cómo podría la policía imaginar que yo llevo ahora el botín? llego a mi casa y al hacer la revisión del contenido, cuento miles y miles de pesos, además de mercancia, que igual pueden ser algunos kilos de marihuana o joyas, da igual.
El problema es que mi sueño no se detiene ahí, justo donde tendría que hacerlo, no, por que tiempo después aparecen en la puerta de mi casa "los chacales", que, tal como en la pelicula Shalow grave, me arriman unos chingadazos con un tubo en las espinillas y aunque alguien que de repente llega a visitarme me hace el paro, mi vieja acaba yéndose con el dinero y con el que acaba de salvar mi vida.

Así que ya es lunes, y el café como que ya hizo efecto, por que sé ahora que tengo que dejar de soñar y ponerme a chambear, a cambio de unos cuantos pesos, ¡qué poca madre!

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