martes, 22 de agosto de 2006

Mitos y realidades del alcohol...

Mito: Siempre termino guacareando
Realidad: No siempre guacareo
Por qué: Por que cuando no consumo alcohol, existen muy pocas probabilidades que lo haga, a excepción de cuando tengo una infección en el estómago.
Mito: Debería aguantar mucho tomando
Realidad: Ni madres, siempre me empedo más rápido que los demás
Por qué: No lo sé aún, debo seguir practicando
Mito: Los borrachos siempre dicen la verdad
Realidad: No es cierto
Por qué: Cuando ando pedo, muchas veces ando de "sabrosito" diciendo que no, que no se qué, que soy aquel... y no todo es verdad.

lunes, 21 de agosto de 2006

La batalla de las batallas... que nunca se consumó.
"...Leonardo apenas conocía a Miguel Ángel cuando regresó a Florencia en 1503, pero había visto obras suyas y sabía de su prestigio. Pero su primer encuentro oficial data de 1504 cuando le pidieron a Leonardo que formase parte de una comisión mixta , integrada por destacados artistas de Florencia, cuya misión consistiría en decidir el emplazamiento del David de Miguel Ángel..."
Aunque se ignora si Miguel Ángel culpó a Leonardo de que su estatua fuera instalada en un interior, se atribuye a esta circunstancia el origen de su mutuo antagonismo...
Por otro lado, tenemos que en octubre de 1503 le encargaron a Leonardo pintar un gran mural que representase una escena bélica en una de las paredes de la recién construida Cámara del consejo, en el palacio de la Signoria, mientras que Miguel Ángel recibió a su vez, el encargo de la Signoria de pintar una escena bélica, otro mural para Cámara del consejo, en el palacio de la Signoria, justo enfrente de la pared junto a la que Leonardo ya había instalado su andamio para realizar su trabajo.
Sucede que un día, Leonardo fue invitado a detenerse en la calle por un grupo que discutía acerca de un detalle del Infierno de Dante y, considerando que Leonardo podía pronunciarse sobre cualquier tema, le pidieron su opinión. Cuando Leonardo iba a contestarles, vió doblar una esquina a Miguel Ángel, en dirección hacia ellos, «Por ahí viene Miguel Ángel, que seguro os solucionará el problema». A lo que Miguel Ángel, que tenía fama de mal genio, reaccionó ofendido, interpretando el comentario de Leonardo como un insulto. Se encaró desafiante con Leonardo, mayor que él, y le gritó: «Explicadlo vos, que hiciste la maqueta de un caballo que nunca terminasteis. ¡Y los imbéciles de Milan creyeron en vos!», Leonardo se quedó estupefacto, sin encontrar palabras para replicar, y Miguel Ángel se alejó.

Tal rivalidad no pasó inadvertida a los comentaristas de la época. Quizá esperando ver un enfrentamiento directo, muchas personas acudían a verlos trabajar en sus sendos murales. Y, al poco, la coincidencia de los dos artistas más famosos y respetados de Florencia dió en llamarse «La batalla de las batallas».
El escultor Benvenuto Cellini llamó al esperado resultado «La escuela del mundo» haciéndose eco de la opinión de que, entre el genio de Leonardo y el de Miguel Ángel, tendrían a los artistas de todo el mundo muy ocupados, durante siglos, tratando de emular sus obras maestras. Por desgracia, no fue así. Leonardo, como muchas otras veces, no terminó el trabajo.
Ya es lunes, y hay que trabajar.

Chale, eso de tener, no solo la responsabilidad, sino la obligación de vender la fuerza laboral a cambio de unos cuantos pesos, que nos ayuden a subsistir en este pinche mundo, como que no es tán chido.

A veces me pregunto porqué no nací en el seno de una familia adinerada, o porqué no ha sucedido eso que he soñado tantas veces mientras camino con dirección al metro, que de repente un carro doblara la esquina y arrojara por la ventanilla una mochila llena de dinero, mientras aceleran su huída, pues la policía les está pisando ya los talones. Yo tomo la mochila y antes de revisar su contenido, me la coloco en el brazo y camino muy naturalmente, ¿cómo podría la policía imaginar que yo llevo ahora el botín? llego a mi casa y al hacer la revisión del contenido, cuento miles y miles de pesos, además de mercancia, que igual pueden ser algunos kilos de marihuana o joyas, da igual.
El problema es que mi sueño no se detiene ahí, justo donde tendría que hacerlo, no, por que tiempo después aparecen en la puerta de mi casa "los chacales", que, tal como en la pelicula Shalow grave, me arriman unos chingadazos con un tubo en las espinillas y aunque alguien que de repente llega a visitarme me hace el paro, mi vieja acaba yéndose con el dinero y con el que acaba de salvar mi vida.

Así que ya es lunes, y el café como que ya hizo efecto, por que sé ahora que tengo que dejar de soñar y ponerme a chambear, a cambio de unos cuantos pesos, ¡qué poca madre!

sábado, 19 de agosto de 2006


LA MALDICIÓN DEL SABROSITO

No falla, me cae que no falla, el día que llegas con una actitud, o una opinión de "muy sacalepunta", que además, nadie te ha pedido, ese es justo el día en que más equivocado estás.
Veámos algunos ejemplos:
El día que llegué de sabrosito a decirle a una conocida que me latía una rola en inglés y que además, me la sabía, y ella me pidió que se la tradujera, obviamente no pude.
Cuando taché a un guey de sabrosito por que no le salió una fórmula en excel y a la mera hora dicha formula tampoco me salió.
Sin embargo, el mejor ejemplo lo vi el día que iba con el miserable armando en el micro, donde el chofer por estar de sabrosito, apurando al chofer del micro de adelante, se ganó un buen susto, cuando el otro conductor se bajó de su unidad y se subió en la que nosoros íbamos y amenazó a nuestro chofer de que le bajara por que de lo contrario "iba a ver qué pedo", frase que ha pasado a la posteridad.
En fin, este es un mensaje para todos los sabrositos del mundo, bájenle, me cae, por que las consecuencias pueden ser aterradoras, desde un nada agradable quemón, hasta llegar a "saber qué pedo"...