-Nomás porque a fuerza tengo que poner a este chaparro, sino podríamos hacer un montón de cosas.
Pinche maestro pendejo...
Cuando yo tenía 10 año ya iba en sexto de primaria, entré a los 5 años a primero en calidad de "oyente" y siempre me la pelaron, al principio, según recuerdo, lo que me impulsaba a chingarle chido eran los "paletones" que regalaba la maestra Elsa a quien terminara primero el trabajo que encargaba, y ps yo casi siempre me los chingaba. Y así, en toda la primaria no recuerdo haberme esforzado tanto para conseguir buenas calificaciones...
En quinto grado, el maestro Gaspar me llamó fuera del salón de clases y me dijo -Jorge, tienes excelentes calificaciones, un gran retentiva y disciplina, así que has sido elegido para estar en la escolta. -mmmm, bueno, yo le aviso a mi papá para que venga.
El puto maestro de educación física era quien nos estaba enseñando a hacer todas esas mamadas de la escolta, avanzar más rápido cuando la vuelta era al lado contrario a donde estaba yo, mi posición era la del guey de atrás del lado derecho, y en una de esas fue cuando soltó la frase "nomas porque a fuerza tengo que poner a este chaparro, sino podríamos hacer un montón de cosas", nunca entendí lo que hubieran podido hacer si yo, el pinche chaparro, no hubiera estado en la escolta.
Era divertido... cada vez que pasabamos con paso redoblado frente al lugar donde se formaba mi grupo, comenzaban las "voces" a hablarme... -"enano... pinche enano... voltea pinche enano..." yo hacía mi mejor esfuerzo, pero no podía evitar comenzar a reir y a morderme el labio, porque siempre que terminaban los honores a la bandera el maestro, poniéndo cara de emputado, cuando en realidad también se estaba aguantando la risa me decía -Ya no te rias en la ceremonia, porque si no te van a sacar, Y yo -si, maestro, pero es que me hacen reir...
Salí con un promedio de 10... y sin esfuerzo...
Creo que ahí fue donde me dí cuenta de que era cabrón...